• Utiliza las palabras apropiadamente.

    Las palabras poseen un gran poder, a través de ellas podemos crear desde mundos hasta emociones. Tienen la capacidad de transformar la realidad, tanto la nuestra como la de los demás. En nuestra propia persona, las palabras que decimos o pensamos van creando nuestro día a día. Por ejemplo: las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las de crítica, nos convierten en jueces; las autodescalificaciones, nos derrotan de ante mano (todo lo hago mal, qué mala suerte tengo). Además, con las palabras podemos hacer sentir bien a alguien, transmitirle amor, apoyo, admiración, aceptación, pero también podemos dañar su autoestima, esperanzas, etc. Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo. ¿Qué quieres crear?

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