• No dejes que la perfección te separe del camino de tu felicidad.

    Dirigir nuestros esfuerzos hacia la perfección puede parecer una meta admirable, pero este camino está destinado a dejarte insatisfecho con tus esfuerzos o, lo que es peor, a impedirte intentarlo en primer lugar. Lo que te ayudará a sentirte mejor, más motivado y satisfecho con tus logros será dejar de lado la idea de que “tienes que” y/o “debes de” hacer las cosas de esa manera “perfecta”. En vez de esto, intenta hacer lo mejor que puedas aquello que emprendas (una verdadera fuente de satisfacción), y suelta la ilusión de la perfección, que sólo no acerca a sentimientos negativos de fracaso, inutilidad, culpa e insatisfacción.

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